Power women

Para esta edición especial del Día Internacional de la Mujer, las guapísimas Claudia Rodríguez, Margó Paláu, Verónica Rodríguez, Lydia Pérez, Eugenia de Hoyos, Mónica Gracia, Karla Perales y Claudia de la Torre platicaron a LOOK sobre su papel como voluntarias del Instituto Nuevo Amanecer y la forma en cómo todos los días se enamoran más de la causa.

A lo largo de los años, el rol de la mujer se ha ido transformando a ser cada vez más dinámico y activo, centrándose principalmente en el núcleo familiar pero envolviéndose con frecuencia en el mundo altruista. Emprendedoras, madres, esposas, trabajadoras y deportistas, cada mujer tiene un don o una característica que las define como un ser único capaz de ayudar, triunfar y poner su granito de arena. Por ello, este Día Internacional de la Mujer escogimos a un grupo de mujeres admirables por su disposición en ayudar a niños y jóvenes con parálisis cerebral.

¿Qué tan importante es el rol de la mujer dentro del voluntariado en el Instituto Nuevo Amanecer?

Lydia Pérez: Creo que aquí lo más importante no es lo que hacemos, sino por qué lo hacemos y para quién lo hacemos. Aquí el rol principal es dar lo que cada quien puede. Algunas su tiempo, su conocimiento, su liderazgo, su ayuda económica. Es dar, dar y dar.

Claudia de la Torre: Demasiado importante, porque el Consejo está conformado por mayoría de mujeres y son las que organizan la gran parte los eventos.

Claudia Rodríguez: El rol de la mujer es importante porque tenemos más tiempo que los hombres que trabajan en empresas y (tenemos) más flexibilidad de horario. Somos sensibles a las necesidades de las familias del INA.

¿Cómo combinan su vida diaria con el altruismo?

LP: Es tratar de vivir en la realidad y tratar de tener una conciencia social. Y estar agradecido con lo que tenemos, lo que somos, y saber que todos podemos aportar algo para que todo sea mejor.

CT: Se combina muy bonito, ya que te sensibilizas mucho y a toda tu familia también.

CR: Nuestro rol en la sociedad nos ayuda a poder hacer altruismo, ayudamos pidiendo apoyo a nuestro círculo social que siempre ha sido gente generosa. Aportando al INA lo que nosotros sabemos hacer para recaudar fondos, y nos damos tiempo para cumplir con nuestra familia y con los compromisos del Instituto.

¿Cómo te sientes de formar parte del voluntariado?

LP: Es una satisfacción increíble. Aunque siempre quisiera dar más. Creo que yo recibo mucho más de lo que doy. Es un mundo en donde lo increíble, existe. La fuerza, las ganas, la entrega y el ejemplo junto con una sonrisa es lo que se vive ahí a diario. Realmente es un “nuevo amanecer para todos”.

CT: Me siento muy orgullosa de ser parte de esta hermosa labor. Es mucha la satisfacción de hacer cosas por los demás.

CR: Ser parte del Instituto Nuevo Amanecer ha sido una experiencia gratificante, he recibido mucho más de lo poco que he podido dar.

Power women

¿Cuál es la experiencia más bonita que te ha tocado vivir dentro del Instituto?

LP: ¡Uff! Desde que entras empiezas a vivir y ver experiencias, y no se diga los ejemplos de vida. Es un lugar de mucho cariño, mucho amor y aparte bonito.

CT: Tengo muchas experiencias en el Instituto Nuevo Amanecer con la gente que trabajo y me he dado cuenta de que la bondad existe en muchas personas, no sé qué tienen los niños pero no hay persona que venga al Instituto y no salga enamorado de la causa.

¿A qué otras mujeres altruistas admiras y por qué?

LP: Admiro a muchas, unas porque han transformado a la comunidad, al mundo entero, como lo es la fundadora del INA, Lily Navarro, y que junto a muchas otras grandes como ella han transformado mi vida y me han dejado un gran crecimiento. Pero a la que más admiro es a mi mamá.

CT: Admiro a Audrey Hepburn, por la labor que hizo con los niños en UNICEF.

Sobre El Instituto Nuevo Amanecer:

Fundadora del Nuevo Amanecer y Presidenta del Consejo de Administración: Alicia Navarro de Martínez.

Objetivo: Brindar servicios médicos, educación especial y desarrollo humano a niños y jóvenes con parálisis cerebral y a sus familias, mejorando así su calidad de vida a través de un modelo de atención integral multiplicable.

Historia: Un matrimonio regiomontano buscó ayuda profesional en Monterrey para rehabilitar a su hijo con parálisis cerebral, sin encontrar en donde les ofrecieran todas las terapias y atenciones que requiere un niño con esa discapacidad. Fue así que en 1978 decidieron iniciar el esfuerzo de apoyar integralmente a niños viviendo con esta condición y a sus familias.

Actualidad: Gracias al respaldo de sus benefactores, profesionistas, voluntarios y a la comunidad en general, cada ciclo escolar ofrece atención integral especializada mediante programas de salud, educación, integración a la comunidad y apoyo emocional y familiar a más de 1,500 personas.